Bien rico en San Felipe Belkis Mikelsons y su marido Oscar Perozo aprovecharon las habilidades culinarias de la dama y el empuje del caballero para preparar y vender comida a domicilio por encargo. Luego la servían en su casa, pero cada vez iba más gente y la cosa se complicó. Por fin llegó un buen día un vecino, les ofreció una tasca que no podía atender, se fajaron a remodelar el lugar y luego a cambiarle el público, puro bebedor incalable. Dos años después ofrecen con auténtico orgullo La sazón de Belkis, un recinto con ambiente andino, comida suculenta, comensales decentes y dichosos y la sensación de haber ido a comer a la casa. Parece que casi los aplauden al terminar el último bocado. Tomado textualmente del artículo escrito por Valentina Quintero en la revista todo en domingo de El Nacional.
BASES EN LA COCINA VENEZOLANA
Hace 18 horas
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